GUÍA 27: CALLE ESTAFETA


La calle de l@s Pamplones@s.

Una de las calles más conocidas de Pamplona, tanto por su protagonismo en el encierro como por ser un punto imprescindible para tomar pinchos o acudir a uno de los múltiples comercios que allí se encuentran.
Es una calle estrecha y en toda su extensión no hay más refugio que los portales, lo que la convierte en una de las partes más peligrosas de todo el recorrido del encierro. La calle Estafeta comienza con un giro de 90 grados a la derecha, hecho que provoca que los toros resbalen y vayan a parar contra el vallado exterior. El corredor debe tomar la curva por el ángulo corto si no quiere verse atrapado. El último tramo de Estafeta, conocido como Telefónica, supone el final de este embudo.
La calle Estafeta es larga y recta. Al llegar hasta ella los toros han perdido parte de su brío inicial siendo su velocidad algo más lenta. Todo ello hace que sea aquí donde los mozos realicen las carreras más bellas delante de las astas. El arte de correr consiste en esperar el momento oportuno, ya con los toros a la vista, para acelerar la carrera acompasando la velocidad a la de los astados, guiándolos sin molestarlos.
La calle Estafeta, que debe su nombre a que en ella se instaló la primera estafeta de correos de Navarra en el siglo XVIII, es, sin duda, la vía de la capital navarra más famosa y televisada a nivel internacional, aunque su aspecto habitual mucho difiere de la imagen que de ella se tiene. Con una ligera pendiente, parte del cruce con la calle Mercaderes y discurre sobre un pavimento adoquinado por el que numerosos pamploneses transitan diariamente. Pequeños establecimientos y numerosos bares se suceden a lo largo de la estrecha calle, donde el sol apenas penetra, por lo que se convierte en un refugio idóneo en los calurosos días de verano. En el primer tramo de calle, que va hasta la bajada de Javier, los edificios, de desigual altura, presentan coloridas fachadas lisas u ornamentadas, incluso con algún escudo heráldico. En sus bajos, los establecimientos tradicionales hacen las delicias de los paseantes, quienes disfrutan entre las tiendas de moda o pastelerías artesanas donde se elaboran codiciados dulces. El segundo tramo, mucho más bullicioso, discurre desde este punto hasta la confluencia con la Plaza de Toros y la trasera del teatro Gayarre. La calma desaparece para dar paso a un espacio mucho más gastronómico, con bares a ambos lados de la calle y en cuya barras pueden degustarse infinidad de pinchos. Los fines de semana se trata de uno de los puntos de poteo por excelencia.
¿Quién corre más, el hombre o el toro?
Velocidad del hombre: 29,12 km/h. David Lekuta Rudisha, atleta keniano, batió el récord del mundo de 800 m con un tiempo de un minuto y cuarenta segundos y noventa y una centésimas.

Velocidad del toro: 28,51 km/h. Los 850 m del encierro fueron recorridos en un tiempo de un minuto y cuarenta y cinco segundos por Huraño, el 11 de julio de 1997. A la hora de comparar resultados conviene tener en cuenta la mayor distancia del encierro, una pendiente que puede llegar al 10%, los empujones y las curvas, no creemos que en estas condiciones el hombre ganara al toro.


(Fuente: pamplona.es

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