GUÍA 29: PARQUE DE ARANZADI


Parque de 150.000 metros cuadrados en el meandro del río formado en la margen izquierda del Arga, entre los barrios de Rochapea y Txantrea.
Consta de una sucesión de espacios con carácter de parque natural (zona de ribera), parque agrícola (huertas) y parque urbano (espacios verdes, plazas, zona de juegos infantiles), etc.
El meandro de Aranzadi, un lugar privilegiado
Este es un lugar privilegiado, un magnífico meandro entre el casco antiguo de Pamplona y los barrios de Rochapea y Chantrea con un excepcional paisaje de huertas y una vegetación de hermosos ejemplares ya asentados, en un clima idóneo para que se desarrolle un espléndido parque para la ciudadanía.
Un parque público medioambiental
Este es un emplazamiento singular y delicado en cuanto a los distintos requerimientos que ha de atender. Proponemos recuperar el dinamismo de un meandro natural, en cuanto a su papel medioambiental con el corredor fluvial lo que supone trabajar la flora, la fauna y el agua. Buscamos un equilibrio entre las necesidades de espacio libre de alta calidad para la ciudadanía, la explotación hortícola de variedades locales recuperadas con cultivo orgánico y su papel medioambiental.
Un paisaje fluvial
Partiendo de las preexistencias y haciendo un análisis minucioso de la micro-topografía del meandro de Aranzadi, deducimos y entendemos sus lógicas hidráulicas en las inundaciones y planteamos que el Parque colabore con la funcionalidad del río Arga cuando éste aumenta su caudal de agua, disminuyendo ligeramente la frecuencia de inundación de las huertas y a la vez o simultáneamente generando un paisaje fluvial dentro del parque, un paisaje natural sujeto a las dinámicas estacionales del agua de inundación. El agua en el parque es paisaje.
Un nuevo paisaje a partir de su historia. Materia de memoria y de futuro
Partimos de la certeza de que el paisaje ya existe, subyace en su comportamiento y en su historia. Proponemos una estrategia de puesta en valor de las potencialidades y las trazas del lugar. El territorio tiene en su configuración y su comportamiento un pasado que es la base de su futuro.
El sistema del agua
Una realidad asumida, la inundación
El meandro de Aranzadi sufre inundaciones periódicas en periodos de retorno bajos, en especial las huertas junto al azud, que quedan incluso dentro del dominio público hidráulico definido por la avenida del periodo de retorno de 2,33 años (Q2,33; 217 m3/s). Las explotaciones y ocupaciones de los terrenos de Aranzadi tienen extraordinariamente presente la inundación, su dinámica y sus efectos en su forma, usos y mecanismos de protección. El meandro es hoy un verdadero catálogo de sistemas de relación con el río: setos de filtrado y ralentización, mallas recubiertas de vegetación con el mismo objetivo, muretes que fuerzan flujos superficiales, verjas abatibles en zonas donde el agua alcanza especial velocidad para evitar ser arrastradas…
El proyecto incorpora estas dinámicas en la configuración del paisaje
Entendemos, por tanto, que el futuro del meandro de Aranzadi seguirá estando definido de manera crucial por su carácter fluvial, y que su transformación en parque público es una ocasión extraordinaria para modificar la relación del ciudadano con el río.
Disminuye la frecuencia de inundación de la huerta, ¡un paisaje fluvial en el parque!
Sobre las trazas del parcelario existente y resiguiendo las cotas más bajas del meandro como lugar de drenaje de éste, trazamos una vía más nítida para el agua que disminuye la frecuencia de inundación de la huerta a la vez que crea un verdadero paisaje sujeto a las dinámicas fluviales.
El sistema de la vegetación
Intensificación de la estructura parcelaria como soporte de un paisaje medioambiental y poético
La estructura parcelaria y las preexistencias son el soporte de los distintos paisajes del parque. Dos paisajes de ejemplares de gran porte configuran los límites visuales del paisaje del meandro, uno es el bosque de ribera, de colores claros incluso blancos y de hoja caduca y el otro es el paisaje de la finca de los Arrainza, de color oscuro, y hoja a menudo perenne. En este marco el resto de los paisajes que proponemos en los jardines tienen otra escala más doméstica con árboles de porte medio o bajo en los que abundan los claros en los que se dan usos diversos como los juegos, las celebraciones, el picnic, el paseo o incluso el aparcamiento. En la estructura formal los jardines son como claros en el bosque más potente de escala territorial. Sobre las trazas del cultivo hortícola arranca una secuencia vegetal, lúdica y cromática que cualifica el espacio público.
Límites visuales y permeabilidad peatonal del paisaje del meandro
La transformación paisajística del meandro pasa por la transformación de los límites de las parcelas actuales, eliminando las barreras visuales y peatonales, persiguiendo la permeabilidad en todos los sentidos, facilitando la posibilidad de atravesar este espacio para ir entre Rochapea, Chantrea y Casco antiguo.
Reconfiguración paisajista a partir de las preexistencias
La configuración paisajística aumenta y magnifica las preexistencias dotándolas de otra vida a través de una mirada nueva. Huertos de la orla de ribera, bosque de crecida, playa fluvial, jardines de juegos, de celebraciones, de Aranzadi y silvestre configuran una unidad variada.
El sistema agrícola
Mantener las huertas de la orla de ribera
Las huertas son el resultado de un trabajo de muchos años y las mantenemos por cuatro razones; por su alto valor social: la imbricación en el tejido social y en la memoria del lugar de la huerta es tan alta que lo consideramos un patrimonio y un activo del futuro Parque de Aranzadi. Por su valor cultural específico: la calidad del cultivo ecológico que se da es excepcional y ejemplar, y por otra parte la labor de recuperación de variedades locales de producto de huerta es interesante para revertir el proceso de extinción de la biodiversidad agrícola actual. Por la gran calidad y alto valor productivo del suelo. Por la facilidad para conectar el parque con los ensanches al norte de Pamplona. Aunque es evidente que lo lógico y natural de una sección transversal de río en un meandro natural es tener en el ápice unas playas de gravas y limos, unas lagunas, unos tamarizales y más atrás especies de ribera; no podemos conseguir ese paisaje de ribera sino rebajamos la cota de las huertas remontadas, y esa operación supone perder el patrimonio vegetal del borde de ribera existente y también la facilidad de conexión entre el meandro y los barrios de Rochapea y Chantrea.
Mejora de la sección de la ribera
Las desventajas hidráulicas de mantener la huerta en primera línea de río, una configuración que confina el cauce a un ámbito pequeño en sección y sin espacio para la laminación, se alivian con la propuesta de un canal de crecida con un trazado que resigue los puntos bajos del meandro y las trazas de los drenajes que acoge una parte del caudal del río, aliviándolo y haciendo partícipe al ciudadano de un extenso paisaje fluvial, un bosque de crecida.
Un espacio mágico
Mantener las huertas de la orla de ribera, un magnífico paisaje antrópico en un espacio curvado, rodeado de unos espléndidos bosques de ribera supone seguir conviviendo con las inundaciones. Recogiendo las soluciones de los que han ocupado y gestionado estos espacios con sabiduría, proponemos un sistema de setos bajos capaz de filtrar el agua de las avenidas, reducir su velocidad y permitir que los limos en suspensión sedimenten en las huertas aumentando la fertilidad de sus suelos.
El sistema de la construcción
Puesta en valor de la vuelva de Aranzadi con más conexiones y más usos cívicos
La vuelta de Aranzadi es un recorrido peatonal y rodado claro en la actualidad. El proyecto se propone aumentar su importancia como paseo cívico con plazuelas ligadas a edificaciones con vocación pública, pasos peatonales arbolados con frutales que conectan con puentes hacia los ensanches de Rochapea y Chantrea y el recorrido del corredor fluvial del Arga. Las edificaciones con vocación pública; un restaurante, un centro de recuperación de variedades locales, y la escuela municipal de horticultura se ofrecen al recorrido de la vuelta de Aranzadi con vistas al bosque de crecida. La estrategia de los viales es la de dar continuidad a los existentes cerrando un circuito que abastece todas las construcciones del meandro. El resto de los viales tienen un carácter marcadamente de parque con pavimentos permeables.
Reutilización de parte de las construcciones existentes
Debido a la condición de lugar inundable partimos del criterio de conservar lo estrictamente necesario para dotar de equipamiento el parque. Se plantea un cambio de la trama del meandro organizado con parcelas privadas con usos agrícolas y residenciales a un espacio público con áreas para concesiones. La propuesta prescinde de introducir arquitecturas de nueva creación, confiando en la vegetación, los pavimentos y los elementos de paisaje como los caracterizadores de los espacios y de sus posibilidades de uso.
Los puentes de conexión con los barrios de Chantrea, Rochapea y Casco Antiguo

Se propone aumentar el número de puentes actuales de dos a cinco, de ésta manera habría uno al norte, en el ápice del meandro, dos al Oeste y dos al Este, todos ello atravesando el río Arga.



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