Hay días en los que una presentación de un libro se convierte en algo muchísimo más grande. Y eso es exactamente lo que nos pasó ayer, 22 de mayo, en el colegio Jesuitinas Pamplona, donde Alberto y yo volvimos —y ya empieza a ser una preciosa tradición— para encontrarnos con nuevos pequeños lectores y lectoras de El secuestro de San Fermín.

O mejor dicho: con los auténticos fans del león Pampilón.

Nos esperaban casi 50 alumnas y alumnos que habían vivido el libro con una pasión tan increíble que salimos de allí completamente emocionados. De verdad. Nos hicieron más preguntas que si fueran detectives privados investigando el caso más importante de Pamplona. Y no preguntas fáciles, precisamente. Se sabían cada detalle, cada personaje, cada rincón del libro… hasta el punto de que hicimos un kahoot con preguntas preparadas por ellos y ellas —una por persona— y tenemos que reconocer algo: Alberto y yo fallamos un par. Sí. En nuestro propio libro. Los críos se lo sabían mejor que nosotros.

Y eso, sinceramente, nos pareció maravilloso.

Nos reímos muchísimo durante más de hora y media. Con las ocurrencias de los pequeños pamplonautas, con las bromas de Alberto, con los nervios por demostrar que conocían a Remigia Echarren, a Sarasate, a Gayarre, a Pompeyo, al fantasma Juantxo, al mono Charlie…  Pero lo más emocionante estaba todavía por llegar.

Porque nos habían preparado un vídeo.

Y os prometo que yo tenía ganas de llorar mientras lo veíamos.

Aparecían las visitas que habían hecho con el colegio o con sus familias a los escenarios reales del libro: rincones de Pamplona, estatuas, calles, lugares que forman parte de esta aventura y que ellos habían convertido también en suyos. Todo acompañado por nuestra canción, la que escribió para nosotros Iñaki Lacunza con su pasión musical y su sensibilidad para retratar nuestra ciudad y que tanto les gusta a niños y mayores. Y, claro, la acabamos cantando todos juntos un par de veces… y, ahora pasaremos varios días con ella metida en la cabeza. Como nos pasa siempre.

Y quizá ahí esté la magia de todo esto.

Descubrir que EL SECUESTRO DE SAN FERMÍN ya no es solo nuestro. Que pertenece también a esos niños y niñas que recorren Pamplona buscando pistas, que miran las estatuas de otra manera, que convierten la ciudad en un juego, en una aventura, en un pequeño universo propio.

Un auténtico Planeta Pamplona.

Gracias de corazón al colegio Jesuitinas por recibirnos siempre con tanto cariño. Y gracias, sobre todo, a ese alumnado que vive las historias con una intensidad tan bonita que consigue recordarnos por qué escribimos.

Ya estamos deseando que sea mayo del 2027 para volver a vivir esta presentación que es siempre una aventura.

Idoia Saralegui San Sebastián

Por Idoia Saralegui San Sebastián

Quienes me conocen saben que pueden definirme como escritora, social y pamplonauta. Y en este proyecto puedo aglutinarlo todo. NUNCA CAMINARÁS SOLO...

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

× nine = eighty one

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies

This site is protected by wp-copyrightpro.com