Hay edificios que una mira y hay otros que, al cruzar la puerta, tienes la sensación de que allí dentro está ocurriendo algo importante. Eso es lo que nos ha ocurrido hoy, al entrar en el Palacio del Marqués de Rozalejo, en plena plaza de la Navarrería.
Ayer se inauguraba oficialmente. Y hoy hemos aprovechado la jornada de puertas abiertas para conocer por dentro uno de esos lugares que muchos apenas conocíamos. Porque todos hemos pasado alguna vez por delante. Hemos cruzado la plaza camino de la Catedral. Hemos ido hacia el Portal de Francia. Hemos subido, bajado y tomado potes por la calle Navarrería.
Y allí estaba.
Esperando.

Ahora, después de su rehabilitación, el palacio vuelve a abrir sus puertas convertido en Rozalejo, Espacio de Memoria y Convivencia.Y, sinceramente, os recomiendo que entréis a visitarlo.
Lo primero que llama la atención es el propio edificio. El Palacio del Marqués de Rozalejo es un edificio barroco del siglo XVIII. Ahora, rehabilitado, cuenta con cerca de 2.000 metros cuadrados distribuidos en diferentes espacios, entre ellos salas para actividades, exposiciones y reuniones, además de las dependencias destinadas al trabajo y a la investigación.

Pero hay algo especialmente reseñable en todo esto. Pamplona ha recuperado un edificio emblemático sin convertirlo simplemente en un lugar para mirar. No es un palacio que haya sido restaurado para que pasemos por delante y digamos que está muy bonito… La idea es que esté vivo. Que dentro ocurran cosas. Que se investigue. Que se exponga. Que se pregunte. Que se recuerde.
El nuevo espacio será sede de la Dirección General de Memoria y Convivencia y del Instituto Navarro de la Memoria y, durante estos primeros días pueden visitarse en dos exposiciones:
- La memoria de los objetos, donde nos recuerdan que, a veces, los objetos hablan. Una fotografía, una carta. Un pequeño objeto que, de pronto adquiere un nuevo significado. Cosas aparentemente silenciosas que, sin embargo, conservan importantes historias.
La exposición reúne objetos recuperados en excavaciones de las fosas de personas asesinadas durante la represión franquista en Navarra. Y hay algo profundamente emocionante en pensar que un objeto puede sobrevivir a quien lo utilizó y, muchos años después, ayudarnos a reconstruir una historia.
- Caminos a la Escuela, por su parte, reúne el trabajo de 18 periodistas gráficos que han documentado las diferentes formas en las que niños y niñas de distintos lugares del mundo recorren el camino para poder llegar a algo tan importante como es la educación.
Dos exposiciones muy diferentes. Dos maneras distintas de mirar. Pero las dos invitándonos a detenernos.

Y, arriba, los libros. Sabéis que son nuestra debilidad y allí, en la tercera planta nos espera una cosa capaz de acelerar un poco el corazón de cualquiera que, como nosotros, disfrute de la historia, la investigación y la literatura: el fondo bibliográfico. Un espacio lleno de documentos y publicaciones relacionados con la memoria, la convivencia y los derechos humanos que convierte al Palacio de Rozalejo también en un lugar para estudiar, investigar y seguir haciendo preguntas. Y en PLANETA PAMPLONA no hay nada que nos guste más que hacernos preguntas sobre nuestro pasado, presente y futuro.

Y, ya que estáis arriba, mirad por las ventanas y deteneos un momento en las maravillosas vistas de nuestra ciudad. Los tejados, las torres, el casco viejo extendiéndose a nuestro alrededor…
Porque en PLANETA PAMPLONA llevamos mucho tiempo defendiendo una idea muy sencilla: una ciudad no se entiende solamente mirando lo que tiene delante. También hay que mirar hacia atrás. Preguntarse quién estuvo aquí antes de que llegáramos nosotros. Qué ocurrió en sus calles. Qué historias quedaron registradas. Cuáles se contaron. Y cuáles, durante demasiado tiempo, permanecieron en silencio.

La memoria no consiste únicamente en recordar el pasado. También consiste en intentar comprendernos. Comprender de dónde venimos. Por qué nuestra ciudad es como es y qué historias forman parte de nosotros, aunque, a veces, no las conozcamos. Porque una ciudad que cuida su memoria está cuidando algo todavía más frágil. Las historias de las personas que la hicieron posible. Y en PLANETA PAMPLONA tenemos debilidad por esas historias.

Y una última información para nuestros pamplonautas: tal vez hoy sea ya un poco tarde para ir a la jornada de puertas abiertas de Marqués de Rozalejo, pero a partir del 1 de septiembre a través de inscripción o cita previa se va a poder visitar, compatibilizándolo con la actividad administrativa e investigadora del centro.

