Mikel Merino se ha convertido en el héroe absoluto de España en el Mundial de 2026 tras clasificar a la selección consecutivamente a cuartos y a semifinales en plena semana de Sanfermines. El jugador pamplonés ha desatado la locura colectiva tanto en Estados Unidos como en una Pamplona que celebra sus fiestas patronales al ritmo de sus goles providenciales.
Mikel ha revivido su idilio con los goles agónicos, ganándose el apodo de «San Merino» entre la afición. Su Copa del Mundo está marcada por dos momentos cumbre en la fase eliminatoria:
- Octavos de final (vs Portugal): Entró al campo en el minuto 85 y, en el minuto 91, anotó el agónico gol de la victoria (1-0) que eliminó a la selección de Cristiano Ronaldo. Este tanto fue bautizado popularmente como su propio «chupinazo» mundialista en Dallas.
- Cuartos de final (vs Bélgica): Apenas unos días después, saltó al césped y en solo tres minutos marcó el gol definitivo del 2-1, catapultando a España a las semifinales por primera vez en 16 años.
El propio futbolista del Arsenal ha confesado con humor su mística conexión con el calendario: «No sé si es San Fermín o quién, pero me tiene la mano tendida; cada vez que se acercan las fiestas me da la suerte de marcar».
- El grito de guerra: Nada más pitar el final contra Portugal, sus primeras palabras ante los micrófonos de televisión fueron un enérgico «¡Viva San Fermín!».
- La vuelta al banderín: En cada anotación repitió su icónico festejo corriendo alrededor del banderín de córner, un homenaje directo a su padre, Miguel Merino.
- La foto viral del pañuelico: Merino tenía planeado jugar el partido con el pañuelo rojo de San Fermín escondido dentro de la media para sacarlo al marcar. Sin embargo, admitió entre risas en Cadena SER que por un despiste se lo olvidó en el vestuario. Para enmendarlo, nada más llegar a la caseta se colocó el pañuelo al cuello y se tomó una fotografía con el balón del partido que se hizo viral de inmediato.


