Dicen que en verano las ciudades se vacían, pero yo nunca he terminado de creérmelo.

Porque Pamplona, incluso cuando parece más tranquila (es decir, el 15 de julio, con los bares cerrados y toda la resaca emocional de los sanfermines), sigue haciendo lo que mejor sabe hacer: guardar historias en cada uno de sus pequeños pliegues para poder sorprendernos en cuanto decidamos escuchar. Las deja escondidas entre las piedras de la muralla, en los bancos de la Taconera, bajo la sombra de uno de los árboles del Paseo Sarasate o en cualquier rincón donde alguien se siente a recordar.

Y precisamente de eso va lo próximo que estamos preparando en Planeta Pamplona.

De historias.

De las de verdad.

De esas que estuvieron siempre ahí, aunque casi nadie las contara.

Durante los últimos meses nos hemos dedicado a conocer en profundidad a algunas de las maravillosas mujeres del Planeta Pamplona. De las maravillosas hijas de Iruña. Mujeres extraordinarias que caminaron por estas mismas calles mucho antes que nosotros. Algunas desafiaron las normas. Otras cambiaron la ciudad sin hacer demasiado ruido. Muchas fueron olvidadas. Pero todas dejaron una huella que merece ser recordada y, sobre todo, puesta en valor.

Y os prometo una cosa: cuanto más investigábamos, más mujeres aparecían. Es como si Pamplona nos fuera susurrando al oído: «Espera… que aún me queda otra historia que te quiero contar…»

Estamos deseando presentaros a todas, pero antes hay que coger fuerzas y, durante unas semanas, bajaremos un poco el ritmo y dedicaremos más tiempo a  descansar, viajar, leer. Perder un poco la noción del tiempo. Conocer nuevos lugares, aprender de otras maneras de mirar el mundo. Porque el verano también sirve para llenar la mochila de nuevas historias y volver con la mirada un poco más despierta. Nunca se sabe cuándo una fachada, una placa o una calle puede estar intentando contaros un secreto.

Yo me tomaré unos días de descanso y volveré a mediados de agosto con las pilas bien cargadas.… Mientras tanto, Planeta Pamplona seguirá, como siempre, contándonos en las redes los preciosos planes que hay en nuestra ciudad y recordándonos que Pamplona nunca deja de tener algo nuevo que contar y propuestas con las que sorprender.

El curso que viene va a venir cargadito de cosas: de planes pamplonautas, nuevas investigaciones, nuevas rutas, nuevos misterios… Y, sobre todo, con Pampilón encontrando a muchas más hijas de Iruña que esperan el momento para recuperar el lugar que siempre debieron ocupar en la historia de nuestra ciudad.

Gracias por acompañarnos un curso más. Gracias por leer, por compartir, por escribirnos, por corregirnos cuando hace falta y por demostrar que, al final, una ciudad también se construye entre quienes sentimos tanta curiosidad por ella.

Disfrutad mucho del verano. Descansad. Emocionaros. Y, sobre todo, si os cruzáis con una buena historia, no la dejéis escapar. ¡Nunca se sabe!

Y no os preocupéis. Pamplona seguirá aquí, esperándonos, para empezar el nuevo curso con alguna emocionante aventura

¡Hasta la vuelta, pamplonautas!

Idoia Saralegui San Sebastián

Por Idoia Saralegui San Sebastián

Quienes me conocen saben que pueden definirme como escritora, social y pamplonauta. Y en este proyecto puedo aglutinarlo todo. NUNCA CAMINARÁS SOLO...

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