Festa, Rustica, Stratia y Antonia. Cuatro nombres de mujer. Y los cuatro grabados en una piedra hace casi dos mil años. Estaban destinadas, sin saberlo, a convertirse en la primera huella femenina que conservamos de las mujeres en la historia de Pamplona.
Porque hace dos mil cien años existía una ciudad llamada Iruña, en la que Pompeyo se instaló durante un invierno; y, tras las guerras Sertorianas, decidió renombrarla, poniéndole su propio nombre. Pompeyopolis, Pompeyo… Hay pocas referencias de aquella época. Pero lo que sí sabemos es que las dos identidades aprendieron a convivir. Y en esa convivencia tuvieron mucho que ver las mujeres.
Las vascrorromanas.
Cuatro de ellas fueron Festa, Rústica, Stratia y Antonia.
Pompelo: una ciudad vascona en el mundo romano
Nos encontramos en el siglo II d. C. Pompelo vivía uno de sus primeros momentos de apogeo. No era todavía la Pamplona que conocemos, pero tampoco era un simple asentamiento. Había calles enlosadas y porticadas, espacios públicos, mercados y termas. La vida urbana estaba organizada y sus habitantes participaban de las formas de vida propias del mundo romano, combinándolas con las tradiciones y realidades vasconas. Para nosotros, en PLANETA PAMPLONA, ha sido muy importante imaginar bien este escenario; porque estamos hablando de una Pamplona de hace 1800 o 1900 años, una etapa en la que el imperio romano dominaba buena parte de Europa y el Mediterraneo. Y aquí había una ciudad en la que se hablaba, se comerciaba, se celebraban ritos, se formaban familias, se amaba y se vivía.
Y aquí es donde aparecen las primeras hijas de Iruña
¿Y cómo sabemos que existieron?
Existe una estela funeraria en la que aparecen los nombres de cuatro mujeres: Festa, Rustica, Stratia y Antonia

La estela fue localizada en la calle Navarrería y está relacionada con la necrópolis sur de la Pompelo romana, que se situaría en el entorno de las actuales calles Merced, Tejería y Labrit. Y hoy podemos contemplar una reproducción de la estela en la plaza de Santa María la Real, instalada por el Ayuntamiento en el año 2016.
Así que, pamplonauta: si alguna vez pasas por la plaza del Arzobispado, fíjate bien porque las primeras mujeres cuyos nombres conocemos de la historia de Pamplona están esperándote allí.

Una inscripción que nos cuenta mucho más de lo que parece
La estela es funeraria y, según la interpretación recogida en la documentación municipal y en estudios sobre la pieza, estaría dedicada a varios miembros de una misma familia. Y aquí aparece uno de los detalles más interesantes de toda la historia. Festa y Rústica pagaron el monumento con sus propios recursos.
Esto nos permite conocer algo que normalmente permanece oculto cuando hablamos de las mujeres de la Antigüedad: su capacidad económica y su papel dentro de una familia.
No sabemos a qué se dedicaban ni cuánto dinero tenían. Pero lo que sí sabemos es que tenían recursos suficientes para costear un monumento funerario en memoria de su familia y en el que grabar los nombres de ellas dos y, probablemente de sus dos mas fieles sirvientas: Stratia y Antonia. Yo a eso le llamo sororidad histórica y, cuando lo descubrí, me dió un auténtico pellizco al corazón. Porque supe que eran las primeras pero, sobre todo, que gobernaban sus vidas. Y que eran amigas. ¡Lo importante que es la amistad entre mujeres!

¿Cómo era ser mujer en la Pompelo romana?
Aquí hay que evitar dos extremos.
Ni imaginar a las mujeres de Pompelo como las mujeres actuales, ni pensar que las mujeres romanas eran personas sin ninguna capacidad de decisión.
La sociedad romana era profundamente jerárquica y las mujeres tenían una posición diferente a la de los hombres. Su situación dependía además de cuestiones como su familia, su riqueza, su estatus jurídico o su origen. Pero, aun así, las fuentes arqueológicas demuestran que algunas mujeres poseían bienes, heredaban patrimonios y participaban en algunas decisiones económicas y familiares.
Y Festa y Rústica tenían patrimonio y lo utilizaron para dejar memoria de su familia. Y esto hace que la historia antigua, de repente, nos resulte más cercana.

Por eso, en PLANETA PAMPLONA, cuando comenzamos a escarbar en LAS HIJAS DE IRUÑA quisimos darles voz a estas cuatro mujeres que, con mucha dificultad, han con seguido atravesar casi dos mil años de silencio. Porque ellas son las primeras. Y aquí está lo verdaderamente fascinante: antes de ellas hubo muchas otras mujeres en Iruña, en Pompelo… pero de ellas 4 nos ha llegado su nombre grabado en piedra. Y la escritura y las piedras, al final, acaban haciendo su trabajo.
Han pasado los siglos. La ciudad ha cambiado. Ha cambiado el idioma, la sociedad, los burgos se han unido, los siglos han pasado… pero ellas siguen aquí. Y desde PLANETA PAMPLONA queríamos darles voz, hacerlas visibles. Recordarlas.

Así que la próxima vez que pases por la plaza del Arzobispado, busca la estela. Mírala, y acuérdate de que esas cuatro mujeres vivieron hace casi dos mil años aquí mismo. Que ellas son las primeras. Y que en PLANETA PAMPLONA durante los próximos meses vamos a visibilizar a todas esas mujeres que han construido nuestra ciudad desde ellas, desde hace 2000 años, hasta el día de hoy. Que somos sus orgullosos herederos y herederas.
